La entrevista informativa

Diagrama para la entrevista

Por: Ana Lucía Ortega ©

Siempre he oído decir que la entrevista es uno de los géneros más complejos en el periodismo. Ser un buen entrevistador requiere de práctica, inteligencia, poder de improvisación, habilidades comunicativas, conocimiento del mundo que te rodea. Yo agregaría una dosis de “ingenio”.

La palabra ingenio en sí misma ya está aludiendo a una capacidad muy concreta. Y el diccionario de la lengua española lo explica con exactitud cuando le otorga significados tales como “la facultad del hombre para discurrir o inventar con prontitud o facilidad” y a la “maña y artificio de alguien para conseguir lo que desea”.

Es decir, hay que estar espabilado y adiestrado. Yo aprendí que antes de hacer una entrevista tenía que documentarme sobre el tema a tratar y el entrevistado en cuestión. Es un buen consejo.

La investigación previa te aporta una herramienta básica que te permite ir a tiro hecho. Si el entrevistado percibe que le preguntas sobre detalles de su trabajo, sus éxitos, su carrera política o algún acontecimiento que en ese momento es noticia y donde él está involucrado, te va a mirar con el prisma del respeto. Escuchará tus preguntas y las responderá sin dudarlo.

Pero no todo es color de rosa. La entrevista suele tener un público y un espacio concretos. Un objetivo. Es posible que te asignen la tarea de obtener unas respuestas para ese público y espacio objetivos y tu entrevistado no esté dispuesto a rubricarlas por diversos motivos. Tu entrevistado podría ser un hueso duro de roer. Y ante este reto tendrás que desplegar tus dosis de ingenio –a las que me refería en los párrafos iniciales de este post- porque es menester que consigas las respuestas que estás buscando. Dependerá de ti, de tu preparación, tu intuición, tu capacidad de preguntar con el debido respeto y para satisfacer el derecho a la información que tienen los ciudadanos de tu país o tu público.

 

DSC03925Hay varias clases de entrevistas. Algunas te permiten sutilezas o refrendos. Sin embargo, yo sostengo la opinión de que el periodista que hace una entrevista informativa está en la obligación de ser objetivo y no veo bien tomar partido de forma explícita por una opinión u otra a través de las preguntas. Aquí tu representas a todos los que serán destinatarios de la información que consigas obtener de tu entrevistado. Ellos pueden estar de acuerdo o discrepar de las opiniones que reciban, pero tu papel será transmitirlas. Para disentir están otros géneros periodísticos. Y puedes hacer uso de ellos. Me sienta mal ver, escuchar o leer esas entrevistas zafias donde el entrevistador trata a su interlocutor como una presa. Lo persigue, lo ataca, lo acorrala y termina manipulando la realidad y la información de forma maquiavélica. He visto a muchos de estos entrevistadores que pasaron de cazador a presa. Y han hecho un colosal ridículo.

Tendrás a muchos interlocutores de los que sabes poco o nada y tu editor estará esperando el material para la edición que sale en media hora. Estás en la obligación de dar la talla. En estos casos improvisa apelando a la reflexión, entra en materia en el primer minuto, deja el protagonismo al entrevistado, realiza preguntas concisas que no originen un monosílabo por respuesta o una perorata de diez minutos que nada aportará al destinatario del mensaje. No interrumpas a tu entrevistado, no es profesional.

Haz que tus preguntas promuevan buenas respuestas, aquéllas que nos interesa escuchar a todos.

Cómpralo ya y ¡alucina! ¡La propia vida es la novela!

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