Cuba sigue flotando en el Caribe

LA CUBA CONTRADICTORIA (IV y final)

Por: Ana Lucía Ortega, periodista ©

Basándose en el ideario martiano “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”; la Carta Magna cubana en su capítulo siete garantiza casi todos los derechos, deberes y las garantías fundamentales protegidas por  las constituciones modernas: al trabajo –incluyendo el voluntario y no retribuido-, al descanso, la seguridad y asistencia sociales, educación, libertad de palabra, reunión, manifestación y asociación, libertad de conciencia y religión; la inviolabilidad del domicilio, la correspondencia y las comunicaciones. El artículo 62, sin  embargo, es un precepto que entra en contradicción con todo expresado previamente, dado que manifiesta que ninguna de las libertades reconocidas puede ir en contra de “la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. La infracción de este principio es punible.” Esto significa que la libertad en Cuba está condicionada. Limitada. Rebelarse, disentir de lo que dice el Pueblo es castigado.

PhotoDropper
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Es el carácter de una Cuba contradictoria bajo los Castro donde se puede ser un individuo con ideas, pero solo con aquéllas permitidas por un régimen constitucional que ampara la máxima: “el socialismo es irrevocable y Cuba no volverá jamás al capitalismo”.

Castro continúa en el poder a la sombra de su hermano menor, hoy entronizado. ¿O lleva tiempo muerto y no lo dicen? Porque el mito nunca muere. Él goza de jerarquía y sus ideas son elevadas a órdenes. Desde la oficina del Comandante en Jefe se coordina el programa cubano de solidaridad médica en Venezuela, conocido como “Barrio Adentro”. En el año 2010 sumaban unos 35.000 los médicos, enfermeros y maestros cubanos que trabajaban en Venezuela en el marco del acuerdo de cooperación entre Caracas y La Habana. Venezuela gratifica la presencia de estos revolucionarios misioneros con envíos de 100.000 barriles diarios de petróleo y productos refinados a Cuba. Se desconoce cuánto cuesta la presencia de los profesionales cubanos en el país de América del Sur, sin embargo, no sería descabellado pensar que el coste que esto supone para la economía insular supere el valor de los subsidios compensatorios que inició Chávez y ha continuado Maduro.  Es el cambalache que ambos gobiernos se aplican para mantener a flote sus proyectos económicos y políticos. Fidel-Raúl le da a Maduro y Maduro le da a Fidel-Raúl. Así reciclan unos míseros sistemas totalitarios que abocan a sus naciones a quedarse paralizadas en un tiempo no muy lejano, cuando todo deje de funcionar. Entretanto, los profesionales cubanos se benefician nacionalizándose como venezolanos para salir de la penuria antillana dando a cambio su voto a Maduro en las elecciones. Para que siga perpetuándose en el poder de un país donde no es complicado obtener la nacionalidad. No se exige siquiera hablar castellano. Y de hecho, es conocido que muchos chinos que solo se comunican en mandarín se naturalizaron con la única condición para conseguirlo que votar por Maduro en las elecciones presidenciales. Es tan vergonzoso el asunto, que los mismos venezolanos bromeando, dicen que la nacionalidad venezolana te la puedes ganar con una caja de detergente que contenga un billete premiado. Cuba y Venezuela son dos ramas de un mismo árbol. Mentiras y contradicciones a la orden del día.

 

Calle de Santiago de las Vegas, La Habana
Calle de Santiago de las Vegas, La Habana

Mientras, en La Habana, la Ministra de Educación reconocía un déficit en la cobertura del personal docente, y el periódico Juventud Rebelde reproducía que “en el balance del curso escolar 2007-2008 se identificaron como desafíos urgentes para la educación el déficit de profesores y la necesidad de incrementar su preparación.” En cuanto a la sanidad pública –la única que existe en Cuba- en una mesa redonda televisada a finales del año 2008, el titular de ese Ministerio el doctor José Ramón Balaguer Cabrera reseñaba así la situación de aquellos momentos: “En muchos centros médicos se cocinaba con leña, y la ropa se lavaba manualmente y se secaba al sol. La alimentación de los trabajadores y el transporte -problemas aún no resueltos- golpearon mucho, y era común ver a intensivistas y cirujanos ir en bicicleta a sus trabajos.” A una pregunta de uno de los moderadores, sobre el estado de la salud del pueblo cubano, respondía el Viceministro Joaquín García Salabarría afirmando que,…”en Cuba la salud de las personas tiene un comportamiento homogéneo.” Esto significaba que negros, blancos, chinos, campesinos, obreros y profesionales, eran considerados iguales ante el sistema sanitario. Le falto responder sobre los motivos de la escasez de galenos y medicamentos y sus posibles soluciones.

 

Casa ruinosa en El Vedado, La Habana Photothing.com
Casa ruinosa en El Vedado, La Habana
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Recientemente se ha modificado la Ley General de la Vivienda del año 1988 para autorizar la comercialización de viviendas en la isla. También se decretaron las condiciones para permitir la adquisición de automóviles a los nacionales y extranjeros residentes de forma permanente en Cuba. Raúl Castro ha movido ficha. Sin embargo, el anuncio de ambas leyes no representa una panacea para los cubanos. Los trabajadores perciben mensualmente un promedio de 400 pesos (no llega a 20 dólares al mes) y difícilmente con ese nivel de ingresos puedan acceder a escriturar una hipoteca para la adquisición de una vivienda o puedan ahorrar lo suficiente para sufragar en efectivo dicha transacción, ni siquiera para reparar el lugar donde residen. Por su parte, la compra de un vehículo solo se autoriza a quienes hayan obtenido ingresos en moneda libremente convertible como resultado de su trabajo, en funciones asignadas por el Estado o en interés de éste. Estos controvertidos edictos favorecen solo a los protegidos por el poder político, a los extranjeros, a los cubanos que reciban cuantiosas remesas de familiares en el extranjero, a los corruptos… en fin, a pocos privilegiados. ¿Dónde ha quedado el cumplimiento del artículo 41 de la constitución que proclama que todos los ciudadanos gozan de iguales derechos y están sujetos a iguales deberes?

 

Anatematizar el sistema cubano ya no conduce a nada. Agua pasada no mueve molino. Las naciones del oriente europeo han demostrado con su descarnada inopia, el fracaso del marxismo leninismo. Las flamantes economías occidentales sufren hoy las consecuencias de una feroz crisis económica. Cuba debe y puede ser reflotada por sus ciudadanos haciendo valer aquel lema “La Patria es de Todos”. Los ilusionados, los desencantados, los emigrados, los que nunca salieron de la isla, los que estudiaron en las universidades, los que no lo hicieron por falta de ambición o por cansancio, los inventores, los que no saben o no quieren saber nada, los que han sufrido, los que han sido felices, los que han estado presos y ahora son libres, los que nunca fueron prisioneros ni disfrutaron de la libertad, los que leyeron a Marx, los que leyeron a Cabrera Infante, los que vivieron la infancia de “La Edad de Oro” de Martí y leyeron las fantasías de Tolstoi, los que disfrutaron con el ron a la roca que servían en “La Torre” del edificio Focsa y desde allí divisaban el Malecón habanero bañado por las aguas turquesas del Caribe, los bebedores de mojito, los que bailaron al compás de Barbarito Diez y los Van Van, los amantes de la música de Olga Guillot, Celia Cruz y Noel Nicola, los que nadaron en Bacuranao y en Varadero, los que conocieron Cojímar y pasearon por las calles trinitarias sin alumbrado, los que rezaron y aún rezan a la Caridad del Cobre y a San Lázaro… Todos los cubanos pueden y deben salvar a Cuba. Nadie debe interponerse, ni siquiera un ciudadano apellidado Castro. Así deberá ser, porque como la designara aquel periodista cubano, Guido García Inclán, detractor de todos los regímenes opresores del cubano, Cuba fue, es y seguirá siendo, el país de la siguaraya.

 

Ana Lucía Ortega  ©

Bibliografía consultada:

Constitución Cubana 2003

Gaceta Oficial de la República de Cuba

Venezuela Rebelde. Solidaridad versus dinero.

Informe Anual comisión interamericana de derechos humanos

Periódicos Granma (Cuba), Juventud Rebelde (Cuba) y El País (España)

Archivo personal de la autora

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